Atencin

 

     

, 18:29

LA LEGGENDA en la Aiguille Croux

Publicado por Josune Bereziartu  |  2 comentarios


Efectivamente, como nos coment Armando amanece revuelto. La bruma esconde el granito rojo de los pilares del Brouillard. Hoy tampoco veremos la elegante lnea clsica de la Imnominata al Bianco. El ambiente esta muy pesado y la humedad intensifica el fro. A pesar de todo, unas horas antes, un grupo de nueve personas, bajo la tutela de cuatro experimentados guas, se han adentrado en la cerrada madrugada por el glaciar, pues las ganas de la Arista a la Punta Imnominata maquillan cualquier contratiempo.
Rikar y yo tambin hemos madrugado con facilidad. Nos sentimos muy atrados por escalar en el granito de la Aiguille Croux.

Efectivamente el refugio de Moncino ofrece a los alpinistas albergue en un lugar de ensueo. A los pies del agrietado glaciar del Freney, la figura vetusta de la Aiguille Noire alardea de altura y de arista, y es que La "Peuterey" tiene aqu su comienzo. -A mi se me antoja que toda ella es sinnimo de alpinismo recio-. Despus viene la Punta Guillermina, que como es tan bella, su celoso Rey ha tenido que aprisionarla en lo mas alto del castillo, donde el acceso es escarpado, titubeante y con constantes cadas de bloques de piedra, que obligan a los impetuosos montaeros a replantearse su fervorosa conquista. Tras la Punta Guillermina despega la Aiguille Blanche, que mira con envidia las elegantes Damas Inglesas de vestidos sedosos de poca. Observa sus figuras delicadas, sintiendo celos de los flirteos romnticos que con valientes alpinistas de pantalones de franela y botas de cuero han mantenido durante aos pasados.

Los 3.251 mts. de La Aiguille Croux estn justo enfrente de La Aiguille Noire . Rikar y yo nos hemos fijado en una interesante va de principio de los noventa que recorre su cara sur. Nos sentimos atrados por la aureola de los aperturistas, R.Vogler/M.Motto, -posteriormente acabada por M. Piola- as como, por los 350 mts. De 7A+, A0.


Los primeros metros que recorren la base de la Croux los escalamos con cuidado ya que se trata de una escalada tcnica sobre terreno gris oscuro bastante hmedo en un granito repleto de caspas quebradizas. Llegamos a una reunin en una vira muy grande. De aqu en adelante el color del granito cambia, pues los aperturistas buscaron los escudos gigantescos de color rojizo, que estn algo desplomados, y que junto al granito tpico gris de fisuras, conforman la Aiguille Croux.
Desde esta vira nos permitimos charlar con un gua y su cliente que se encuentran a nuestra izquierda con pretensiones de escalar la clsica va Ottoz, a pesar de no llevar crokis que los ayude a seguir la lnea correcta. La desconfianza originada por las "caspas" de los primeros largos comienza a desaparecer. Los siguientes largos transcurren por paos ms compactos y eso me tranquiliza. Siento fluir en mi interior la seguridad, pues a pesar de que los agarres escasean, y de que los gatos emiten un sonido de crujir de galletas, a mi, la roca, me parece ms franca, y en definitiva, eso es lo que verdaderamente importa.
Siento intensificarse la tensin, pues no encuentro fcilmente lugares idneos de autoproteccin. Sin embargo mis antebrazos, contrarrestan esta ansiedad ya que responden con generosa frescura que me proporciona un margen ms amplio para recrearme en la tcnica. Los metros que voy ganando son proporcionales a la cantidad de dudas de las que me voy deshaciendo. Respiro el aliento del glaciar y escucho los susurros de nimo de las Aiguilles. La felicidad embriaga mi imaginacin y esta distorsiona en positivo mis sentimientos empricos. A pesar de estar sujeta a unos planos de una mnima muesca y apoyando los pies en granillos, me siento segura y privilegiada de estar rodeada de tanta belleza salvaje.
Eso es bueno!
A mitad de pared llegamos al nico largo que aparece en el croquis del refugio como A0, es decir, sin liberar.
Le toca a Rikar. Sube los primeros metros agarrndose a unas lajas dudosas.
La parte de A0, o lo que es lo mismo, la "lisa" recorre la salida de un diedro abierto desplomado hasta la llegada a un techo, este ya con "aparente canto", que flanquea en diagonal hacia la izquierda.
Desde la reunin le veo realizar cuatro movimientos de una violencia mrbida, que apenas le permiten darse magnesio en las manos. Un bloqueo largo sobre una extraa invertida, un agarre plano, varios intentos de encontrar a lo lejos un apoyo neto para el pie izquierdo que finalmente logra colocar, un dinmico a una regleta neta, un cambio de manos, y un agujero invertido lo han "colocado/descolocado" bajo el techo. A pesar de sentirse incrustado en la pared, sin espacio para mover la cabeza y dirigir su mirada a los pies, vuelve a respirar. Desde aqu avanza seguro por la bavaresa hacia el final del largo. Lo ha completado "a vista".

Rikar a dejado atrs unos momentos difciles. Escalar "a vista" es sobretodo tener la certeza de que lo improvisado es la opcin correcta al cien por cien. Uno improvisa al amparo de la intuicin, la cual se basa en la seguridad que aflora cuando las respuestas tomadas en dcimas de segundo son las idneas para resolver con soltura los problemas que te plantea la roca a medida que vas escalando. Es una sensacin maravillosa.

Josune! -Me dice Rikar satisfecho-, ahora te toca a ti!
Al encontrarme en la seccin clave, entiendo porque no ha podido darse magnesio. La dificultad esta muy concentrada en pocos metros. A pesar de contar con la informacin visual de la escalada de Rikar, me muevo con precariedad, pero me siento tan positiva que consigo salir airosa de este sexto largo.
Puf!, Ha sido un buen "Flash"!
Nada ms llegar Rikar, le comento que me es muy difcil traducir la "dificultad" de un largo tan explosivo como este. 7c, 7c+..., o algo parecido Sinceramente, es lo de menos.
El siguiente largo de 7A+ visto desde la reunin es atractivo. Me fijo en la belleza de su diedro de corte redondeado y liso. Es perfecto. Sin embargo la experiencia me ha enseado que precisamente son estos diedros los ms agnicos!
Antes de comenzar a escalar, me tomo un minuto para visualizarme en el diedro de madera pintada del Rocodromo Pio Baroja que tan afanosamente he escalado y repetido este principio de verano. Me recreo especialmente en los das de mayor humedad, en donde la adherencia era posible solo ficticiamente.
El mismsimo primer paso de bloque de la entrada, ya me pone tensa. Despus sigo pillada. Mas arriba me pregunto constantemente cuando se va acabar el calvario Por fin la luz del final del diedro reactiva mis nimos. Algo ms tranquila meto un "cam" en la salida. Incluso me da tiempo de admirar a los aperturistas y su fidelidad al estilo de apertura. Siempre abriendo los largos desde abajo.
Por fin en la reunin!!!...

Llevamos un buen horario, y el aspecto de los metros que nos quedan nos da buenos nimos.

Alcanzamos la cima a una hora muy prudente, con tiempo suficiente para disfrutar de la quietud del entorno. Sentada, gozando de la galbana del cansancio echo tantas fotografas que termino por ajar los colores del paisaje. De mientras, Rikar me "canta" los calidos recuerdos de la escalada que hicimos en el Pilar del Angle hace ya un ao y medio.

Es hora de descender. Para llegar a la base tenemos que rapelar unos ocho largos "excesivamente" volados. Entendemos bien que estas maniobras tan solo son triviales en la mente de los alpinistas borrachos de "cima". As que tomamos buena nota de los consejos de precaucin y mxima atencin que la propia Aiguille y su vetusto y salvaje entorno lanza incesantemente a nuestros odos. A pesar del cansancio y la impaciencia, bien vale la pena emplear un poco mas de extenuacin y minutos en la ejecucin de estas maniobras, en las que en ocasiones, la terquedad de las cuerdas en ser totalmente independientes de nuestra voluntad, nos hacen perder los nervios.

Llegamos a Moncino hacia las siete y media de la tarde. Armando, Nina y su perrita Lina, quien ya sabe lo que es vivaquear en el refugio-vivac de Eccls, nos reciben con sonrisas y ladridos cariosos. Nos han invitado a unas cervezas que las han colocado en una de tantas mesas vacas que llenan el habitculo principal del cuidado refugio. Extraamente tan solo nuestras somnolientas voces rasgan el silencio del lugar. Rikar de manera sobresaltada, como si el alcohol de la cerveza en lugar de adormecerlo lo hubiera excitado, mira a Nina exigindole una explicacin de la ausencia de alpinistas. Ella responde que se avecina mal tiempo para las prximas jornadas, y que los alpinistas que salieron de madrugada a la Punta Imnominata estn tan exhaustos que han pedido un helicptero, el cual llegara en breve siempre y cuando la niebla desaparezca.

Arrea, un rescate!!(Con dinero no se consigue todo)

Segn Nina, la actividad se realiza en 7-8 horas, dependiendo de la capacidad de cada uno. Sin embargo este grupo lleva invertidas ms de 14 horas y todava se encuentran en la mismsima punta!
Las horas avanzan implacablemente. Por fin vemos aterrizar al helicptero. La tripulacin se toma un caf en el refugio mientras dan tiempo a la niebla a retirarse.
Ya es medianoche.
Los cansados montaeros y sus guas ahora ya han conseguido llegar a la pedrera que se recorre en 20 minutos. El rescate se puede realizar desde este punto, pero claro, los montaeros al avistar la segurirdad del refugio ya no estn dispuestos a pagar. Ya han pasado 20 horas desde que salieron pero todava tendrn que esperar otras cuatro horas ms hasta conseguir llegar al refugio.
Para entonces Rikar y yo ya nos habremos metido en la cama.

El cansancio del esfuerzo fsico-mental me impide conciliar el sueo. Pero no me importa pues he conseguido esa satisfaccin que "slo" se puede comprar con "esfuerzo de oro".



Necesitas descargarte el Macromedia Flash Player


Comentarios sobre este Post
2 usuarios han realizado 2 comentarios
Introduce tu comentario
Para introducir un comentario debes identificarte en Barrabes.com. Haz clic aqu para identificarte
Sobre este Blog
Blog creado por Josune Bereziartu el 03/07/2008

En este blog, Josune Bereziartu nos contar todo aquello que le ocurra, en sus andanzas por el mundo y por las montaas junto a Rikar, su inseparable compaero.


Archivo

ltimos Posts


Mis Tags