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El blog de Jos Mijares

     

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Out of season!

Publicado por Jose Mijares  |  0 comentarios


Hace unos siete aos, con el dinero que ganamos cosechando patatas en una granja de Noruega, mi amigo Dani y yo compramos un par de bicicletas de segunda mano. Con un carricoche de beb que encontramos en la basura y un poco de ingenio construimos un carrito que enganchamos a una de nuestras bicis y sobre l colocamos todas nuestras pertenencias. La idea era viajar pedaleando desde las afueras de Oslo hasta Estocolmo y luego ya se vera Molara llegar a Madrid pedaleando con el carrito o venderlas por el camino y continuar viaje. Fue uno de los viajes ms absurdos que he hecho en mi vida, pero la ecuacin absurdo ms buen rollo igual a diversin funciona. Para empezar, a partir de octubre en Noruega est todo absolutamente cerrado y llueve constantemente. Recuerdo que todos los lugares donde parbamos estaban cerrados a cal y canto y la respuesta que encontrbamos en todo establecimiento era: Out of season!
Tambin recuerdo un camping donde nos dejaron dormir y secarnos en una chimenea por absoluta caridad. En medio de la noche una noruega gordsima y totalmente borracha se tir encima de mi cama y luego de la de Dani mientras dormamos. Jams descubrimos de donde sali la vikinga en ese camping desierto y cerrado por fin de temporada.
Pasamos das enteros encerrados en la tienda de campaa por la lluvia y bastante hambre. Unas semanas despus llegamos a Estocolmo. El resto del viaje aqu no procede, slo decir que la misma bici est apoyada en la pared de mi casa y me lanza frecuentes miradas de soslayo, a la espera de un viaje igual de divertido y sin sentido.
Ahora acabo de volver de Noruega, siete aos despus. Y sigo haciendo cosas fuera de temporada. Mucho ms profesionales pero igual de divertidas y a veces sin sentido. En el Parque Nacional de Josteldasbreen se encuentra el glaciar del mismo nombre, se trata de la superficie helada ms extensa de Europa y un gran clsico de las travesas en esqus del pas escandinavo. Son cuatro o cinco das de subidas, bajadas y llaneos en un lugar de increble belleza, eso s: Habitualmente se recorre en mayo. En diciembre anochece a las tres, la nieve no ha transformado, est muy fresca y hay poca, y el fro puede ser muy intenso. Para sumarle alegras al periplo yo me plant en Oslo con gripe, fiebre, malestar y dos mochilas llenas de cacharros ms una bolsa con esqus y bastones.
Decid combatir el virus con un compuesto de paracetamol, pseudoefedrina (que en dosis ms altas es la anfeta que tanto tomaron los escritores de la beat generation) y Dextrometorfano un alucingeno extremadamente fuerte en dosis altas. No es que sea farmacutico sino que vena as, de serie, en pastillas. Los primeros tres das llevaba un globo tal que los recuerdos del viaje hasta el glaciar son slo una serie de imgenes sin mucho sentido y pocas palabras. Vislumbro una sala de espera de la estacin de autobuses donde me despert sobresaltado y empapado en sudor a las ocho de la maana y mir alrededor. Casi una decena de personas esperaban sus vehculos en absoluto silencio y haban tenido la decencia de no encender la luz para no despertarnos, una seora mayor tricotaba con dos enormes agujas. Yo volv a dormirme pensando que estaba en un velatorio.
Jos y yo acordamos con Seor Evans (el tercer hombre) reunirnos en la estacin central de Oslo y emprender viaje desde ah. Como conocemos la aficin de Seor Evans a hacer caso omiso de nuestras recomendaciones tcnicas sobre el esqu, le pasamos una lista de material concretando el tipo de tablas que debera de llevar y la mochila que tendra que comprar para seguirnos por el glaciar. A la hora acordada Seor Evans apareci en el lugar de la cita con una mochila de hierro de los aos cincuenta recortada en la parte superior y una pulka de oferta dentro. Seor Evans era, al mismo tiempo, el encargado de llevar una pala ligera de nieve para todos los menesteres habituales que se hacen en un viaje por el manto blanco, a saber, palear la nieve tras la intensa nevada, construir muros de proteccin en caso de viento y cavar buscando a una posible vctima de avalancha. Seor Evans llevaba una pala de metro y medio de longitud perteneciente al cuerpo de bomberos de Tarragona adosada a la pulka recin adquirida. Seor Evans haba colocado sus fijaciones recin compradas en unas tablas en las que contamos dieciocho agujeros de anteriores ataduras. Yo, en mi globo, auguraba un desarrollo incierto del viaje.
Las fijaciones rompieron tras recorrer los primeros 90 metros de travesa y Seor Evans tuvo que acompaarnos a pie tirando de la pulka hasta el refugio donde comienza la subida al glaciar. Tras un kilometro la superficie cambi y el trineo result imposible de arrastrar as que tuvo que ser abandonado y continuar sin esqus y sin pulka llevando lo posible en una mochila con cuarenta aos customizada para llevar un trineo dentro. Esa noche decidi abandonar el viaje y al da siguiente baj a coger un autobs de vuelta a Oslo. Perdi el autobs por diez minutos y, para no morir congelado esperando las ocho horas que tarda en pasar el siguiente en mitad de la nada decidi hacer autostop cargado con un trineo con ms de cincuenta kilos de peso. Primero fue recogido por un cura protestante que imparta clases de guitarra en un pueblo a ms de 50 kilmetros y que le dej en un puerto de montaa donde, en mitad de la ventisca, fue recogido por un camionero con el que hizo buenas migas (no s en qu idioma) y que le deposit en otro pueblo donde continu viaje en autobs. A partir de ah inici su particular viaje que le llev, desde Oslo a otras montaas de Noruega donde vivi en una cabina de telfonos, bebi agua de un agujero que tuvo que hacer en un lago porque no tena hornillo y pas cuatro das comiendo galletas y frutos secos hasta reunirse con nosotros, de vuelta en Oslo, cinco das despus.
Cuando empec a recuperarme y a enterarme de algo de lo que pasaba a mi alrededor nos encontrbamos acampando en mitad de la noche y en mitad de un campo de grietas lgicamente abierto en esa poca del ao. Los das son cortos ahora en Noruega y nuestro avance no demasiado rpido, an as nos situamos frente a la ltima pala antes de acceder al plat superior donde slo restara llanear y descender a un ltimo refugio. La pala en cuestin era un campo de batalla formado por grietas de todos los tamaos, puentes de nieve inestables y nieve sin transformar. Encordados y con nuestros mochilones jugamos al comecocos en ese laberinto peligroso de paredes heladas sin encontrar una salida segura. Nos cost un tiempo decidirnos a encontrar otra va de salida del glaciar, pero la decisin era obvia y emprendimos el descenso de una lengua glaciar con suave pendiente que en un da nos dej al inicio de un valle glaciar salpicado por los primeros abedules enanos y con la nieve justa para descender esquiando. Fueron dos das ms de cruzar ros con los esqus, esquiar sobre piedras y arrastrar nuestro pesado equipo a algn lugar civilizado. A la maana del quinto da result que habamos acampado pegados a la pista de esqu de fondo que, segn nuestro mapa nos conducira a un parking, treinta kilmetros del pueblo ms cercano.
Practicando el deporte nacional nos encontramos a los primeros noruegos en seis das. La mayor parte de ellos nos miraban con asombro y nos preguntaban de dnde venamos en esta poca del ao, perfecta para disfrutar de los recorridos pisados y balizados de esqu nrdico que se encuentran en todo el pas. Las caras de asombro eran parecidas a las de aquellos que, siete aos atrs, nos atendieron cuando viajbamos con un carrito de beb pegado a la bici en la poca ms lluviosa del ao.
Dos coches de autostop ms y un autobs de ocho horas nos permitieron reunirnos con Seor Evans en una cervecera de Oslo a contarnos las aventuras pasadas.

Hilo Moreno









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Blog creado por Jose Mijares el 26/01/2009

Travesias por Laponia, Svalbard, viajes con Lonchas y muy de vez en cuando...reflexiones


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