Atencin

Primavera en Baltistan (Karakorum)

     

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Mujeres 2

Publicado por Felix Baltistan  |  0 comentarios






Son las 12 del medioda. Tras caer derrotado por la lentitud de la conexin a Internet, llevo mi mirada hacia la claridad del da  con la esperanza de que este soberbio paisaje de montaas calme mi ansiedad. Pero hay algo que llama mi atencin; justo debajo de mi ventana, en una de las decenas y decenas de terrazas que escalan las laderas ganando tierra de cultivo a la cordillera, hay dos mujeres trabajando.

Para cuando escribo estas lneas llevan ya tres horas levantando tierra con pequeas palas, tierra que golpean para desmenuzarla y airearla y, posteriormente, alisarla e igualarla con un rastrillo preparando el terreno para la siembra.

Laboran sin pausas, de manera metdica y sabiendo exactamente dnde y cmo introducir la herramienta. El trabajo es manual en su totalidad. Una, la ms joven, viste de negro y va envuelta en una manta marrn, rada y sucia, por cuya parte superior, a la espalda, siempre a la espalda, asoma la cabeza de un beb de unos siete meses, con un gorro de lana que casi le cubre los ojos; en algn momento quiz fue blanco y an conserva un vestigio de color rojo en la flor bordada que adorna sus orejeras. La otra mujer, algo mayor, viste de fucsia, contrastando fuertemente con el marrn oscuro de la tierra recin volteada y aadiendo un toque de alegra en un paisaje cerrado dominado por los grises de las piedras que delimitan las parcelas. Ambas llevan cubiertos los cabellos con sendos hiyab amplios y largos, que esconden tambin sus hombros y sus pechos y que, a pesar de su habilidad en vestirlos, dificultan sus movimientos.

La segunda mujer va igualmente acompaada por un nio, de unos dos aos, que corretea por la tierra y, de vez en cuando, agarra la pala, la coloca en la superficie, pisa la parte superior, empuja hacia abajo y la introduce hasta donde sus fuerzas lo permiten que, como cabe esperar, es poco. A modo de juego imita los movimientos de su madre a quien da a da ve hacer el mismo trabajo, y lo que llama la atencin es la habilidad y la precisin con que realiza cada uno de los movimientos. Ella le deja hacer hasta que se aburre y comienza a corretear revolcndose de cuando en cuando.

Apenas hablan. Tienen que terminar cuanto antes ya que les espera la labor de la casa, donde alguna otra mujer de la familia seguramente habr ido adelantando quehaceres. La tarea es pesada y montona, salvo cuando levantan las hileras de tierra que sirven para establecer las cuadrculas que sern inundadas para el riego. Es el nico momento que aparentemente les obliga a pensar, a disear, a decidir el tamao ms adecuado para la posterior cosecha y las direcciones de los bancales para sacar el mximo provecho al espacio disponible, se me antoja un rincn para la creatividad.

Como en tantas otras culturas, la agricultura es cosa de mujeres. Al verlas trabajar me gustara adivinar lo que pasa por sus cabezas y sus corazones para saber si se permiten algo ms que no sea la siguiente obligacin.

Esta maana no he mirado a las montaas. Ya estn floreciendo los albaricoques.



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Sobre este Blog
Blog creado por Felix Baltistan el 06/04/2011

El periodista Xabier Bauelos nos narra el da a da del equipo de FBF en su viaje a Baltistan en primavera de 2011.


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