Atencin

Primavera en Baltistan (Karakorum)

     

, 07:58

Hus

Publicado por Felix Baltistan  |  0 comentarios


Hoy hemos atravesado el valle de Hus. Una vez ms me he vuelto a maravillar por la magnificencia de la naturaleza sin llegar de nuevo a comprender cmo el ser humano ha sido capaz de adaptarse para vivir en los espacios ms hostiles.


No sabra decir si el valle es estrecho o si son las moles ptreas que lo flanquean las que hacen que, por momentos, pareciera nos hubiera tragado la tierra. Vamos ganando altura hasta superar los tres mil metros y alcanzar la cota donde los ocres se vuelven blancos.

Se van sucediendo aldeas incomprensibles, muchas de cuyas casas cuelgan de lugares inverosmiles. Dada la simplicidad de su construccin parece imposible que se puedan mantener en pie, muros de escasos vanos, piedra sobre piedra, con traviesas de madera, revoques de barro, techos de ramas y tierra prensada. Pero son menos frgiles de lo que aparentan, aunque no puedan resistir a la avalancha de roca que, siempre amenazante, puede llegar de lo alto desde unas inestables laderas.

La belleza contina, casi insolente, con el ro a nuestros pies y el Masherbrum al frente oculto entre las nubes. Algunas paredes superan lo imaginable en altura y en verticalidad, y el camino serpentea entre los pliegues del macizo subiendo y bajando a capricho y creando unas curvas entre barrancos, estrechas y retorcidas, que parecen sacadas de los intestinos del yeti. Cuando coment que vena al norte de Pakistn no pocas personas me recordaron el peligro talibn, probablemente haya que tener ms ojo en no dar una mala rodada. Una carretera endiabladamente retorcida y con un piso lleno de sorpresas necesita un buen conductor; afortunadamente, Ali Rustn lo es.

Llegamos a Hus a media tarde, un pueblo de 1.500 habitantes en los confines de la nada. Ms all existe un paraso para amantes de la alta montaa y excursionistas de avezada experiencia, pero me atrevera a decir que poco ms. Es obligado preguntarse los motivos por los que alguien, en algn momento de la historia, decidi hacer de este rincn perdido su hogar. Es bello s, extremadamente bello, insultantemente bello, pero pocas veces la belleza de un lugar fue motivo suficiente para asentar una comunidad que necesita sobrevivir. El turismo de y en los pases enriquecidos ha cambiado lo que acabo de afirmar pero, de momento, en el valle de Hus el turismo todava no ha pasado de ser una esperanza de futuro ni ha hecho salir a sus gentes de la pobreza.

Los ms de 3.000 m. a los que est situado se hacen notar. El fro azota la piel y ni siquiera un chai caliente consigue atemperar unos cuerpos ateridos. Por eso, cuando aceptamos la invitacin de Little Karim, la estufa de lea que nos recibe encendida en su sala de estar nos parece el pasaporte para la gloria. Su casa es como todas las casas del valle, de piedra, sencilla, muy sencilla, con una serie de habitaciones en torno a un portal, con una cocina de fuego bajo donde la negritud de la combustin se aduea de las paredes, y donde la austeridad es la norma fruto de la falta de recursos.


La sala es tambin como todas las salas del valle. Consiste en un habitculo de 3 x 3 metros, con unas cuantas alfombras descoloridas cubriendo el suelo y la bendita estufa en el centro. No hay sillas, no hay mesas, no hay, de hecho, ningn mueble, y en realidad, a fuer de ser sinceros, en ninguna otra sala hasta ahora nos hemos encontrado con estufa. Nos sentamos en el suelo apoyados en la pared y charlamos durante horas al calor de la lumbre mientras nos agasajan con t verde, pastas y patatas fritas, pero de las de verdad, de las hechas en sartn.

Little Karim viene a recibirnos segn bajamos del coche. Es un hombrecito pequeo con una barba cana entre simptica y arrogante y una sonrisa contagiosa que presume de una perfecta dentadura. Pasa la cincuentena y es toda una institucin entre quienes practican el deporte de la montaa. Esta considerado uno de los mejores porteadores de altura y ha trabajado con todos los grandes desde el Karakorum hasta el Himalaya, all en Nepal. Ya est retirado pero an sigue viajando de aqu para all cuando es invitado a prestigiar con su experiencia algn festival o algn encuentro de montaa. De hecho, acaba de regresar de Francia y nos endulza los odos relatando los recuerdos de su paso, hace tiempo, por Euskal Herria. En realidad, viene a reencontrarse con Txema, ambos compartieron ms de una expedicin y hace aos que no se ven.

El resto de la noche se pierde entre risas primero y sueos bajo una tonelada de mantas despus.



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Sobre este Blog
Blog creado por Felix Baltistan el 06/04/2011

El periodista Xabier Bauelos nos narra el da a da del equipo de FBF en su viaje a Baltistan en primavera de 2011.


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