Atencin

Primavera en Baltistan (Karakorum)

     

, 04:40

Salida de Machulu

Publicado por Felix Baltistan  |  0 comentarios


Dejamos Machulu cuando los albaricoques comienzan a florecer y el trigo verdea la tierra asomndose an tmido en las terrazas. Nos vamos con pena de no haber llegado a tiempo de ver la explosin de colores que promete la primavera en estas tierras altas del Karakrum, en las que el blanco de la nieve y el gris de la roca dominan durante largos meses. S que es una metfora obvia, pero uno se marcha con la esperanza de que esta primavera que quiere llegar sea algo ms que parte del ciclo anual de los elementos,  que se convierta en una realidad cotidiana en la que las gentes del valle de Hushe, y del restos de valles, llanuras, montaas, islas, costas, pueblos y ciudades del planeta, vivan con dignidad, con sus derechos garantizados y con sus necesidades de sustento, educacin, salud y ocio cubiertas.

No suele ser fcil decir adis cuando lo que dejas atrs te ha llegado al corazn; menos cuando sabes que marchas al mundo de la opulencia y que lo que abandonas es una situacin difcil que afecta a seres humanos, personas que has conocido y con quienes has compartido un pedazo de su vida, aunque haya sido en un flash y con la distancia inevitable de una posicin privilegiada de ciudadano de pas enriquecido. Militante como soy del pesimismo antropolgico, huyo de visiones romnticas de la cooperacin al desarrollo, de la realidad y de las utopas, y aunque pueda parecer contradictorio, es precisamente la conviccin de que el ser humano es como es, con sus luces y sus sombras, sus miserias y sus virtudes, la que me mueve a pesar que merece la pena trabajar por construir el cambio, ya que lo poco o lo mucho que se pueda lograr jams llegar slo.

Seguimos el curso del ro Hushe hasta su encuentro con el Shyok. Atravesamos de nuevo su valle hasta que es recibido por el Indo en Chirkiti. A partir de este momento, comenzamos un largo descenso siguiendo sus aguas hasta que dentro de unos das lleguemos a las cercanas de Islamabad.

Regresamos a Skardu. Cuando se llega a la ciudad hay algo que desasosiega sin saber de qu se trata. Algo falta, y se percibe, pero no es hasta un buen rato cuando te das cuenta de lo que es: en la ciudad no hay mujeres. Hemos de suponer que existen, que en algn lado han de estar, porque los habitantes de la ciudad se reproducen, pero estn ocultas, u ocultadas, en algn lado. Cuando llegamos a Skardu por primera vez, las chicas del equipo queran comprar un par de cosas y nos llevaron al mercado de las mujeres. Se trataba de una calle oculta tras una manta que haca las veces de cortinn, cuya entrada estaba celosamente vigilada por un hombre. Nosotros no podamos pasar, por lo que entraron Elena y Sarai. Nos entretuvimos dando una vuelta por los alrededores y viendo en una tv en la calle, junto a un par de decenas de jvenes y adultos, un partido de cricket. Cuando salieron las chicas nos dijeron que se trataba de un largo pasillo con algunas tiendas donde las mujeres iban completamente tapadas. As como en Ghangch son nurbakshi y a las mujeres no les va nada bien, en Skardu son chitas conservadores y a las mujeres an les va peor.

Nuestro objetivo hoy es reunirnos con uno de los mdicos del hospital. Estuvo delegado en Machulu y conoce a sus gentes y sus necesidades, por lo que la Fundacin quiere proponerle colaborar en los programas de salud. Pero como hemos quedado con l a cenar, nos queda la tarde para hacer algo de turismo, por lo que decidimos ir al valle de Shigar. Queremos conocer el antiguo palacio del raj y visitar un par de mezquitas. El palacio ha sido restaurado por el Aga Khan y convertido en hotel de lujo, como est ocurriendo con el palacio de Khaplu. Es un edificio del s. XVII al que en el lugar denominan Fong Khar, o Palacio en las rocas, aunque las ruinas del fuerte original, el Sinigma Khar, pueden verse en el escarpado cerro que est justo encima. La verdad es que es una preciosidad, pero el mimo en la reconstruccin y el lujo de sus habitaciones contrastan escandalosamente con la realidad de escaseces que lo circunda. Al lado est la primera de las mezquitas, Khilingrong, un precioso edificio de madera labrada; pero la que ms nos interesa est en la aldea, la conocida como Amburiq, ms pequea y menos espectacular, pero no menos delicada y bella, y, adems, segn dicen, es la primera mezquita construida en Baltistn cuando lleg el Islam all por el s. XIV.

El valle es otro monumento natural. No lo recorremos entero pues son 170 Km. hasta Askole, poblacin bien conocida por quienes hayan hecho o estn planificando hacer el trek del Baltoro, pero vemos lo suficiente como para desear volver con ms tiempo y perdernos entre las vistas de sus montaas, sus dunas y sus mitos.



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Sobre este Blog
Blog creado por Felix Baltistan el 06/04/2011

El periodista Xabier Bauelos nos narra el da a da del equipo de FBF en su viaje a Baltistan en primavera de 2011.


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