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Nueva Gua De Ordesa por Chistian Ravier y Remi Thivel

Publicado por Josune Bereziartu  |  4 comentarios


Es primavera, una nueva flor de un perfume sublimado a florecido para deleite de nuestro corazn. Es la nueva gua de Ordesa. Cuando escalemos llevemos agua pura proveniente de los torrentes del alpinismo, bebiendo de ella escalaremos de forma adecuada sus vas y alcanzaremos la cima de la belleza de las paredes de ordesa.

A continuacin un texto que escrib para la propia gua:

El Rumor del Ro

Antes de que abrazara el caos de bloques anaranjados y desiguales que configuran las atractivas paredes del valle; antes de que escalara los temblorosos techos avenidos de las enormes vigas incrustadas, que como las saetas en el trax del valiente guerrero, no se pueden sacar ni mover de forma brusca pues provocaran la hemorragia fatal del hroe; antes de que ascendiera los agnicos y sucios diedros grises, de exigentes movimientos en precario equilibrio de los que se componen las vas de Ordesa, yo, ya estaba totalmente rendida a la desbordante belleza del valle.
Era realmente joven cuando por vez primera recorr con mi cmara este paraje natural. Visualmente qued satisfecha gracias al magnfico espectculo de contrastes de verdes oscuros con azules intensos que hacan destacar de sobremanera el color anaranjado del Tozal y el Libro Abierto. Haba ascendido por el camino de Cotatuero hasta un balcn decorado con un escultural pino forjado por algn malhumorado rayo. Apoyada en su lomo, al albergue de sus mutiladas ramas, contempl el cielo azul plido surcado por nubes de acuarela mientras me preguntaba donde se esconda el talentoso artfice de semejante escenario pictrico. Entonces, me hice eco del melodioso rumor del batir de las aguas del ro, que humildemente reivindicaba el nombre de Arazas. Desde el fondo del valle la voz suave del Arazas cantaba los secretos de su artesana, mientras que con manos cariosas, moldeaba formas redondeadas a las piedras que venan a su encuentro. A cada saltito, estas mismas manos cogan el cincel y aprovechaban la energa recobrada para imprimir muescas de dramatismo potico a las rocas apiladas en el seno del ro. Yo cerr los ojos e imagin el violento caudal fustigado por el deshielo primaveral, lo vi saltar bruscamente por las rocas y romper a su paso aristas y cantos como una maza de picapedrero. Sin embargo al igual que los trabajos del joven artista pierden desvergonzada frescura con el paso de los aos, este mismo Arazas se hace ms sereno a cada metro de desnivel que va perdiendo.

En aquellas primeras excursiones la escalada an no formaba parte de mi joven universo vital, aunque mi amor hacia la naturaleza y su sabidura, fueran el sustento bsico de mi personalidad. Por aquel entonces, "aquellas paredes anaranjadas", "tan slo" eran unos elementos decorativos, perturbadores y dramticos, que aadan carcter a un valle ms que perfecto.

Desde aquellos primeros palpitos de amor hacia el valle hasta hoy, ha pasado un "rato" en el que ya no me conformo con componer una imagen de la emocin percibida. Ahora me gusta palparla y sentirla. Me gusta que se deje querer como cuando un perrillo mete su hocico en mi mano en busca de la caricia cariosa. Ahora adems me gusta escalar. Y me gusta escalar todos los matices y filosofa de las paredes del valle de Ordesa. Cuando desde el masificado parking me alejo de la planicie del valle, el rugir del ro Arazas se torna en un rumor constante que acompaa al silencio de las aves. El frondoso bosque de hayas deja paso a los resistentes y cada vez menos abundantes pinos negros. Voy ganando perspectiva visual sobre el caos de colores que las flores, hayas, bloques y animales destilan por doquier. As la masa se concreta ms y las formas individuales se agrupan en una imagen definida del valle. Desde abajo del valle, las paredes mantienen una imagen concreta y uniforme pero sin detalle alguno. Ahora que estoy mas cerca echo una primera mirada algo engaosa. Mis ojos, limitados por la cercana, me transmiten esos detalles de escalada que ahora s afloran en detrimento de la forma global; y que mi mente de escaladora, nerviosa, se encarga de modificar. La longitud de la pared no es tan corta como parecen sugerir mis sentidos.
La imaginacin en mi cabeza empieza a correr en sentido contrario a los sarrios que huyen ante mi presencia. Esta se encarga de engrandecer los techos, de hacer mucho mas difciles las fisuras. Se imagina mala roca donde hay un muro compacto

La pequea tempestad desatada en mi cabeza se calma totalmente cuando doy mis primeros pasos verticales. Es entonces cuando siento la pureza de las escaladas de Ordesa. Aqu en mitad de la pared, otra vez, como cuando disfrutaba en aquellos aos en el fondo del valle, los matices empiezan a recobrar importancia. La importancia que una escaladora le quiere dar. Desde esta reunin en la que me encuentro, all abajo, el Arazas es una dulce silueta uniforme, suave y tranquila. Aqu arriba, la mirada traza una corriente vertical, como lo hace el aire clido que asciende del valle,. Agarrada a esta misma brisa, me despego de la pared y recorro la roca en busca de informacin para poder seguir la escalada. Saber interpretar la roca, las pistas que esta me ofrece, poner en practica la intuicin este es en realidad el verdadero juego de la escalada en Ordesa que me atrapa para siempre. Los pragmticos grados y dificultades que tanto nos gusta abrazar a los escaladores deportivos, aqu devienen en una mera referencia sobre la que se fundamentar nuestra intuicin en la escalada.
Ya he salido de la va. Es principios de julio y cientos de maravillosas flores Edelweiss me dan la bienvenida en lo alto de la pared. Recojo las cuerdas y el material. Me pongo las zapatillas y junto a mi inseparable Rikar, me dispongo a descender el camino que nos devolver al valle. Rikar me advierte que debemos darnos prisa pues desde el sur las nubes de tormenta que comprimen el cielo azul contra el Taillon, el Marbore y el Perdido, aceleran su proximidad. El Quebrantahuesos que, con su ojo dorado ha pasado cerca de nosotros, permanece impasible como si la tormenta que se avecina no fuera con l.
La fuerte humedad en el interior del bosque dota a la oscuridad de un volumen tan denso que me parece estar en una caja cerrada cuyas paredes se cierran claustrofbicamente las unas contra las otras. La tormenta estalla con previsible violencia, las gruesas gotas chocan contra mi cara cuando dirijo mi ltima mirada a las paredes. Pero stas se esconden tras la lluvia gris que se me antoja como la bajada del teln de un escenario al finalizar la funcin. Un teln acuoso y necesario que preserva las emociones escenificadas all arriba de los vaivenes del mundo real.

El ro ruge de alegra, la tormenta ha venido a alimentarlo.
Ummh, el rumor del ro!

P.D.: Gracias por editar esta gua tan valiente y til. Es un tesoro en hojas de papel! Sin duda, ayudara a resguardar la misma pasin y respeto hacia la filosofa de escalada, que mantenemos los escaladores cuando disfrutamos de Ordesa.



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Comentarios sobre este Post
4 usuarios han realizado 4 comentarios
  • 4 - Organizacin de Mujeres - 05/07/2011 - 20:02 - Informar de comentario ofensivo

    Hola nos gustara poder contactar con Josune, no sabemos como. Somos de la Organizacin de mujeres de STEs-i, y estamos haciendo un calendario sobre mujeres que tienen algn contacto con la altura, nos gusta el trabajo de Josune y nos gustara contar con su imgen. El Instituto de la Mujer colabora en el mismo. Si podis facilitarnos alguna informacin os lo agradeceremos. Nuestro contacto es o.mujeres@stes.es.


  • 3 - Josune Bereziartu - 11/05/2011 - 14:08 - Informar de comentario ofensivo

    Aupa Javi, totalmente deacuerdo con lo que dices. Muxus!


  • 2 - Crishocico - 05/05/2011 - 13:52 - Informar de comentario ofensivo

    OLE!


  • 1 - Javi Mendizabal. - 26/04/2011 - 18:20 - Informar de comentario ofensivo

    Ordesa, ese paraso deseado, un mundo aparte donde la naturaleza ha esculpdo sin prisas bellos paisajes. Lo peor es que segn la poca, la masificacin puede ser de tal magnitud que este paraje inmenso de alta montaa pierde parte de ese encanto del que gozan estos lugares nicos en el Pirineo. La brecha de Roland, el Monte Perdido, la Cola de Caballo, las gradas de Soaso, el Tozal de mallo, el lago helado del Perdido, y tantos y tantos parajes donde se respira el silencio de las alturas. Besarkada bat.


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Sobre este Blog
Blog creado por Josune Bereziartu el 03/07/2008

En este blog, Josune Bereziartu nos contar todo aquello que le ocurra, en sus andanzas por el mundo y por las montaas junto a Rikar, su inseparable compaero.


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