Atencin

 

     

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BULGARIAN STATION

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Llevamos un par de das en la base trabajando fundamentalmente indoor, que dicen los ingleses. El tiempo deja bastante que desear. Cuando hace mal tiempo nos dedicamos a la incineradora, donde se queman todos los residuos orgnicos. El papel, el cristal, las latas y el plstico se prensan para que el Hesprides traslade los bidones a Ushuaia (Argentina). Otra actividad es la del orden y limpieza, cosa difcil al estar en obras, pero se intenta conseguir organizacin y concierto tanto en los almacenes como en los igls. Tambin son das apropiados para lavar la ropa (tenemos lavadora y secadora, nada que ver con lavar a mano en agua helada, como hacamos en los campos base), leer, ordenar fotos o escribir. Julio y Adolfo han estado liados con la tercera reparacin de la MANITOU en quince das. Jaime, Iaki y Arkaitz han desafiado a los elementos para instalar dos GPS en el glaciar necesarios para las medidas que Jaime quiere llevar a cabo con un georadar, pero adems hay problemas tcnicos que no terminan de solucionar.
Clara y yo hemos tenido dos das de servicio. Consiste en quitar y poner la mesa y el lavaplatos en los desayunos, comidas y cenas, y en limpiar wc, lavabos y duchas. Todos los que estamos en la base, cientficos y tcnicos, tenemos turno de servicio. Cada da le toca a uno. De paso, como estamos con Miguel, aprendemos recetas de cocina. Hoy ha tocado preparar el roscn de Reyes. Cuando hemos terminado con lo del servicio, despus de acompaar a David Bada a pico Radio a retirar la tienda de campaa -bastante perjudicada por el viento que ha soportado-, hemos seguido con los dispositivos NUUBO de registro electrocardiogrfico, la base de datos de la enfermera y hemos comprobado el buen estado de todos los colchones de vaco y camillas que tenemos en la base.
Tengo pendiente contar la visita a la Base Blgara, que est a dos calas de Baha Espaola (donde est la BAE Juan Carlos I). Como el equipo de filmacin quera grabar a Pepita en la base vecina y haca falta una persona ms para la logstica nutica, me fui con ellos. Los asuntos marineros requieren fuerza y destreza, ms an en aguas heladas. En quince minutos estbamos en la playa de nuestros vecinos. Julio ya nos haba avisado de que el desembarco suele ser complicado, por las piedras y las olas. No s lo que saldr en el documental sobre Pepita de la llegada a la Base Blgara, pero fue todo un espectculo. Entre Julio, Adolfo y yo sujetbamos con el agua a la altura de las ltimas costillas- la zodiac que las olas se empeaban en varar en la playa o lanzar contra las piedras. Hans, el cmara, y Marc, el tcnico de sonido, estaban pendientes de filmar el desembarco de Pepita. Albert sujetaba a la protagonista, que intentaba llegar a la orilla. Vestidos todos de teletuby, dbamos un toque cmico a la escena, mientras las olas nos duchaban sin tregua. Menos mal que no habamos pasado ni por peluquera ni maquillaje (hubiera sido perder el tiempo y el dinero). Lo peor estaba por llegar, la descarga de todas las sacas y mochilas que llevbamos en la zodiac con el material de filmacin, las botas y ropa de abrigo no fue nada elegante, porque haba que mantener el equilibrio de piedra en piedra, hasta salir del mar, mientras las olas se empeaban en todo lo contrario. Una vez en la playa, los blgaros aguantando el tipo por no morir de risa- nos esperaban con las motos de nieve para llevarnos hasta su base. Un edificio al puro estilo montaero, sencillo, de madera, pequeito, con la cocina integrada en la sala-comedor, sobre un promontorio. Han mantenido los dos barracones originales que estn completamente enterrados en la nieve, a pocos metros de la base actual, con los utensilios, fotos y recuerdos de la primera poca. El ao pasado celebraron el XX Aniversario de su Base. Estn tambin 17 personas, cinco de ellos investigadores. Algunos son histricos antrticos, de un espritu entraable. Jordan es el jefe de la base, uno de los histricos, y quien nos ha enseado los barracones antiguos, que son un pequeo museo, la primera iglesia ortodoxa antrtica (dedicada a San Clemente), la biblioteca con ejemplares de la primera edicin de los libros de las expediciones de Scott y Amundsen al Polo Sur. Nos invitaron a comer: patatas asadas con beicon, ensalada de zanahorias, queso, salchichn y sopa. Galia, la cocinera blgara, me pregunt si quera probar la sopa del mundo. Entre el fro que habamos pasado luchando con las olas antrticas y las horas que eran, no me lo pens dos veces y le dije que la sopa me encantaba. No s la cara que puse al ver un cuenco con unos callos con caldo, pimentn picante y ajo picado en vinagre. Casi me caigo de la silla. Como absolutamente de todo, menos callos. No me pareci bien decirle que se llevara el cuenco, era despreciar su hospitalidad y no se lo merecan en absoluto, ya haba dicho no gracias a lo de beber rakia. As que, sin respirar y sin masticar, me com casi toda la sopa. Fue luego cuando ca en la cuenta de que Galia me haba dicho sopa de mondongo, no del mundo. Iaki y Arkaitz que estaban a mi lado todava se ren. Menos mal que el yogur (de Lactobacillus Bulgaricus), el bizcocho y el t de roca de despus, aposentaron el estmago que se me haba quedado. Haca aos que no beba t de roca. Muy parecido al de Cha. Un detalle, los blgaros comen de principio a fin con rakia, un brebaje blgaro tipo aguardiente que siempre que vamos nos ofrecen generosamente. Desde luego, imposible comer con un vaso detrs de otro de rakia. De vez en cuando se levantan y brindan alegremente al grito de Nasdrave. Subir de nuevo en la zodiac tambin fue para nota. En un golpe de mar, Pepita entr de cabeza en la embarcacin agitando las piernas en el aire para intentar recuperar una posicin ms digna, Julio y Adolfo hacan lo posible por sujetar la zodiac mientras yo haca viajes desde la orilla para cargar sacas y mochilas, intentando no irme al fondo. Intent entrar en la zodiac como hacen ellos, con un elegante salto, pero se qued en intento fracasado, as que me echaron una mano caballerosa y pude acomodarme en mi sitio para el viaje de vuelta. Volv a la BAE Juan Carlos I con un sello de entrada y otro de salida en el pasaporte, conforme haba estado en Bulgaria, una bonita experiencia y la sensacin de haber retrocedido veinte aos en el tiempo habiendo sido atendida por personas entraables.

MA Nern
5 de enero de 2013



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