Atencin

Hector Sanmiguel

     

, 10:57

Fiesta en el Pamir - Parte 4

Publicado por Hector Sanmiguel  |  0 comentarios


Gasto las maanas pensando en subir copetes helados que me hagann respirar ms cerca de la muerte que de costumbre. La aclimatacin est en curso y despus de algunos paseos herbosos he podido comenzar a moverme con un mnimo de dignidad y en bipedestacin. Adems la comida del campo base est ms que comestible y me nutro a base de carne de yak (nota del autor: parecida a la ternera) y t verde (slo haba de este modelo).

Las tardes las malgasto escribiendo estupideces como sta para que usted, querido lector, pierda un poco el tiempo y las ganas de trabajar. Todo esto hace posible que me sobrevalore de nuevo y decida unirme una vez ms al grupo multidisciplinar para subir a 5000 metros de altura.


No mucho mas tarde me dara cuenta que fue una mala decisin.


Afortunadamente esta vez he conseguido que ningn ruso acceda al selecto e hipxico elenco. Un amigable sherpa-mongol (de los mongoles de verdad) de la zona, se me ofrece insinuante y retorcido para llevar mi material (para establecer un campo base avanzado) a lomos de su burro-mula. En un principio desecho la invitacin pero una mirada demasiado prepotente del burro-mula (perdonen mi ignorancia en este tema) me hace cambiar de opinin y decido curtirle el lomo al sobrado burro-mula, con 20kg de mi equipo de supervivencia para ms de dos meses y tres viajes por medio mundo.


Metido en mi acolchado, caliente y abrazable saco azul a 5000 metros de altitud, de noche y sin luna ni estrellas, puedo sentir por una parte el cido olor del lomo del burro-mula en mi petate y por otra cada maldito latido de mi desesperado corazn tratando de mantenerse a flote. Finjo intentar dormir aunque est ms cerca del infierno que de la fase REM. Mi cerebro hace tiempo que ha impactado contra las paredes de mi crneo y trata de reventarlo desde dentro, como debe ser.

Creo que voy a morir y salgo de la tienda en busca de oxgeno.

Cinco minutos ms tarde estoy corriendo, mareado y semivestido por una pedrera indomeable que muere en una grieta glaciar ms grande que mi aorada furgoneta-casa. Busco aire y que mi cabeza no explote. Odio los medicamentos y he preferido el mtodo clsico, bajar, sea como sea, aunque sean las tres de la maana, diez grados bajo cero y corra slo y sin rumbo fijo en medio de algunas de las montaas ms inmensas del planeta.



Contino con mis paseos matutinos por las hmedas y floridas lomas herbosas cercanas a mi tienda. Estn llenas de Edelweiss y slo me ha costado tres das de intentos fallidos poder auparme a una con poco ms de veinte metros de desnivel.

Desafortunadamente todas mis cosas estn a 5000 metros. Como ahora soy ms desecho que nunca no me permito pensar en lo que sera ir a recogerlas. Lanzo un puado de tierra al suave y clido viento para despedirme de mi querido piolet, que tantas veces me haba servido de cuchillo, tenedor, azada o martillo y slo deseo poder volver a verlo, a tocar su fra hoja inoxidable una vez ms.



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Blog creado por Hector Sanmiguel el 15/06/2014

http://hectorsanmiguel.wordpress.com Correr por las montaas como poesa. Cuando una imagen ya no vale ms que mil palabras La estupidez de las cimas slo superada por la estupidez de los valles.


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