Atencin

Hector Sanmiguel

     

, 09:56

Insinuaciones

Publicado por Hector Sanmiguel  |  0 comentarios


Viajo hacia un lugar donde la Nutella sigue estando al precio de la cocana. Porteo mis petates cuatro cuadras y monto mi tienda rota en un prado seco al lado del ro. La gente que hay cuando llego se esfuma cuando anochece. Su acento es extrao y no consigo descifrar casi nada. Hay montaas bonitas y por eso he venido hasta aqu. Los volcanes Tupungato y Marmolejo me miran no muy lejos. Recin aterrizado de Patagonia no estoy en mi mejor momento para tratar de hacer algo mnimamente decente en esas montaas de 6000m. Compro alimentos baratos en una tienda donde hay becarios que te los van introduciendo en bolsas a cambio de una propina. No doy propina. Con lo que me ahorro me compro un pastel artesanal de chocolate. Hoy el banco me ha bloqueado la tarjeta al ver pagos y transferencias desde varios pases en tan poco tiempo. Financieros desconfiados. La primera noche se aparece un seor con tup cuidado y barba arreglada, con mirada dulcemente forzada y con palabras suaves. En la segunda frase que intercambiamos me interroga por mi pareja y mi edad, sobre mis horarios o si quiero ir a rezar y a dormir con l. Le rechazo finamente en una habilidad perfeccionada en estos ltimos viajes. Lo mejor es evitar que se vuelva violento. Se despide rpido con la excusa de que debe irse a lavar los dientes.


Desayuno mate y salchichas al sol. Las montaas son secas y altas. Subo un par de cerros bonitos sin camiseta y en pantaln corto. Me quemo los hombro una vez ms. En la bajada me cuelo sin querer en las tierras de un paisano que me suelta a sus perros guardianes para mantenerme a raya y por poco me apunta con la escopeta. Trata de interrogarme durante varios minutos para ver porque estoy en sus dominios. Maldito terrateniente desconfiado. Meto la cabeza en un ro fresco y prosigo con mi carrera matinal. Tengo un reencuentro con el tipo que aparece al anochecer donde estoy acampado. Esta vez se sincera al verme leyendo una biblia robada. El tipo me comenta sinceramente que los rboles le acarician la nuca y que puede hablar con ellos, y que las paredes de su casa suenan por las noches. Dice que hay una sombra que le habla y le quiere hacer maldades, pero que ya la tiene domada. Me da confianza. Habla muy rpido y casi no consigo entender sus palabras por su acento chileno o porque el perro que va con l no deja de ponerme los genitales en la boca. Como despedida me avisa de que donde yo estoy hay duendes entre los rboles, pero que aunque son juguetones no hacen nada, pero que tenga cuidado porque les gustan las cosas que brillan y el azcar. Me pregunto una vez ms que hago yo para que este tipo de gente me cuente este tipo de cosas.

La siguiente noche ya estoy de regreso en Santiago de Chile y tras horas de vagabundeo clsico consigo llegar al aeropuerto con todas mis pertenencias y sin perder en exceso la reputacin. Las azafatas no me respetan e interrumpen todo el rato mi siesta. Como mucho para gastar los pesos que me quedan. Los aeropuertos son uno de los pocos lugares en los que puedes comer pizza y pollo frito a las 5 de la madrugada. Solamente llevo unos 30kg de sobrepeso y tengo que sacar todo mi potencial y ganarme a la chica de la facturacin. Me quitan cosas en el control de seguridad. Vuelo de nuevo hacia Per al lado de una seora a la que tambin le han bloqueado la tarjeta y no puede comprar objetos brillantes en dutyfree. He desarrollado una tcnica a lo largo de los aos en la cual duermo durante largas horas recostado cmodamente sobre mi asiento en el avin hasta que se oye el fino tintinear de las ruedas del carrito con el que el personal del avin nos abastece con productos suculentamente horneados a miles de metros del suelo. Casi como un topo con los ojos semi cerrados a causa de las legaas pido bebidas y caf como un ejecutivo acostumbrado a estos negocios. Una joven y simptica azafata es llamada sospechosa y violentamente por el capitn. Asco a bordo. Vuelvo a Lima y me encuentro como en casa. El cambio ha subido y gano unos cuantos euros sin haber hecho nada. Una vez ms me tengo que ganar al tipo de la facturacin, auqnue esta vez me pide el telfono. Estoy de vuelta a casa.



Comentarios sobre este Post
0 usuarios han realizado 0 comentarios
    No existen comentarios para este post
Introduce tu comentario
Para introducir un comentario debes identificarte en Barrabes.com. Haz clic aqu para identificarte
Sobre este Blog
Blog creado por Hector Sanmiguel el 15/06/2014

http://hectorsanmiguel.wordpress.com Correr por las montaas como poesa. Cuando una imagen ya no vale ms que mil palabras La estupidez de las cimas slo superada por la estupidez de los valles.


Archivo

Enlaces

ltimos Posts