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Los alpinistas tambin tienen familia

     

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Ataque al Nanga Parbat

Publicado por Nanga Parbat  |  0 comentarios




Al escribir y compartir aqu estas lneas con todos, quisiera rendir un humilde pero sincero homenaje a los valientes que acaban de completar la primera ascensin invernal al Nanga Parbat. Va por ellos. Larga vida y a cuidarse.

En Karachi, el calor tropical recibe a los hombres de la expedicin con su trrida insistencia hasta que quedan resueltos los trmites aduaneros para 120 toneladas de material, registrado con meticulosidad oriental. El caso es que al fin acaban sentados en un tren destino Rawalpindi, donde transbordan a unos "jeeps" con los que remontan penosamente el Indo siguiendo un camino, viejo como la injusticia, que los lleva a Gilgit. Aqu se organiza una caravana de porteadores y asnos que sube hombres y material hasta el "Fairy Meadow", el prado de las Hadas, la ltima etapa antes de la zona de nieves perpetuas. Es el 24 de mayo de 1953, domingo de Pentecosts. Ya llevan cinco semanas de viaje, han tenido que soportar huelgas de porteadores, acuerdos incumplidos por los agentes locales, vehculos inservibles; han surgido tantos contratiempos que todos los planes que haban trazado son papel mojado. En este lugar casi mitolgico, entre pinos y abetos, van a instalar el campo base y podrn sentir por ltima vez algo parecido al calor de un hogar, antes de empezar a montar los campos en altura.

La bsqueda de un paso a travs de la cascada de hielo requiere tiempo y esfuerzo. Semejantes a las olas de una galerna petrificadas en el momento del paroxismo, las heladas crestas y hondonadas del glaciar Rakhiot se arrastran por la ladera del monte. Bloques cristalinos, grandes como rascacielos, se elevan al cielo ms de cien metros; las grietas penetran esa misma distancia en la memoria de la Tierra. Este laberinto de cubos de hielo, torreones y simas, donde es fcil perder el norte, parece una ciudad esculpida en hielo, cuyos muros se cierran all arriba, en el cielo, y cuyo falso fondo est cubierto por una densa capa de nieve.

El Nanga Parbat, la montaa desnuda, como dicen los lugareos, sabe cmo cuidar su letal reputacin y no tolerar que nadie le moleste. Las ms de las veces se viste con un denso manto de nieve para sepultar cualquier atisbo de entusiasmo. Y cuando por casualidad no nieva, un sol justiciero no permite razonar.

Todo el mes de junio lo pasan instalando los campos en altura, transportando a ellos provisiones y material, asegurando la ruta para los porteadores y garantizar as el abastecimiento, planeando ataques a la cumbre y desechndolos acto seguido porque la climatologa no da un respiro. Cuando llega al campo base la noticia de que el Everest ha sido conquistado el 29 de mayo de 1953, un puado de valientes intenta a toda costa mantener las posiciones entre los campos III y V hasta que cese este infierno de avalanchas y tormentas de nieve, hasta que mejore el tiempo. La cooperacin entre los organizadores en el campo base y los alpinistas en altura se deteriora poco a poco; las desavenencias estn al orden del da. Se van dando las condiciones para que la expedicin acabe en fracaso. Hay veces que el equipo de vanguardia cree que los de abajo les han olvidado por completo. La llegada de suministros se interrumpe con frecuencia. Hermann baja y sube innumerables veces los dos mil metros de desnivel entre los campos III y V para hacerse con vveres, mantener la huella y para no anquilosarse. Este continuo sube y baja es para Hermann el mejor entrenamiento, a las dos semanas est perfectamente aclimatado. Hoy da, los mdicos aconsejan: climb high, sleep low. En la poca de Hermann no se oa eso de "sube a escalar, baja a dormir", pero obedece a su instinto y hace lo correcto. La verdad es que tampoco soporta estar en el inhspito campo V, a 6.900 metros de altitud. No puede dormir debido al constante dolor de cabeza y a la ofensiva tos de altura, adems de que la nieve sepulta la tienda todas las noches y la humedad se mete hasta los huesos. Tiene que levantarse varias veces a expalear la tienda para evitar que el peso deforme las barras; de paso funde kilos de nieve y prepara t por litros, pues la necesidad de lquido es enorme en esa cota. Se siente condenado a un castigo eterno, como Ssifo, pero tambin lleno de vida. Tiene un objetivo a la vista, se es su motor, lo que gua sus actos y le colma de la pasin necesaria para seguir hasta el final. Fro, dolor, sed, agotamiento y miedo son el peaje que paga sin rechistar por tal pasin. Aos despus dir que, en el camino hacia la meta, merece la pena exponerlo todo, pues la recompensa es descubrir tu interior. Echar una mirada profunda al yo ms gil, instintivo y vivaz, or el eco que proviene del alma.

En estas penosas circunstancias van pasando los das y las semanas sin que ocurran hechos dignos de mencin. Han sido muchos los que, luchando con el Nanga Parbat, han tenido que darse la vuelta a causa de la climatologa adversa, del tiempo disponible o de su propia inoperancia. El 30 de junio les llega una noticia de Herrligkoffer: se ordena al grupo de vanguardia bajar al campo base para asistir a una reunin del gabinete de crisis y reconsiderar el plan. Bajar ahora? El barmetro indica que vienen altas presiones, bajar sera el fin de la expedicin. El monzn puede empezar en cualquier momento. Acaso estn ya en pleno monzn? Qu ms da! No van a tirar por la borda el trabajo de cuatro largas semanas: es su nica oportunidad. Deciden no acatar la orden. No estaban en el ejrcito, pero en aquella poca las expediciones al Himalaya tenan un fuerte tufillo castrense.

Parece que la fortuna ayuda realmente a los audaces: el tiempo cambia justo el 1 de julio. Las nubes monznicas desaparecen como por arte de magia y el Nanga Parbat brilla en toda su majestad. Los ocho hombres del campo III respiran aliviados. Se ponen en marcha al campo IV, que est sepultado en la nieve. Una vez recompuesto, un grupo se queda ya en este campo, Hermann y Otto Kempter van a subir al da siguiente hasta la cresta que da acceso al collado de Plata, el Silver Saddle. Ya es muy tarde cuando montan la tienda de campaa a seis mil novecientos metros. Dos hombres al pie de la cumbre, de la que los separan mil doscientos metros de desnivel y seis kilmetros en lnea recta, una distancia colosal en la zona de la muerte. Dos hombres llenos de esperanza y de pnico. Se desencadena una tormenta que hace temblar la tienda, pero para medianoche ya ha escampado. Otto est dormido, sabe dominar mejor sus nervios. Hermann en cambio no puede pegar ojo, sus pensamientos giran constantemente en torno al da de maana. Antes de que la tortura del insomnio acabe por volverle loco, decide levantarse a hervir t. A la una y media de la madrugada despierta a su camarada y le ofrece la humeante bebida, pero ste la rechaza dndose la vuelta en el saco y murmullando que todava es pronto, que l saldr ms tarde. Sin ms prembulos, Hermann prepara su mochila para el asalto a la cumbre: panceta, glucosa, ovosport, t, una bolsa de fruta seca, la ensea del Tirol y la bandera de Pakistn. Adems, la cmara de fotos, pastillas para reactivar la circulacin y un puado de Pervitin para el caso ms extremo. Cuando est listo para salir, a las dos y media, se despierta Otto. Una breve conversacin: s, el compaero tambin va a salir en seguida. Hermann le deja la panceta para no tener que cargar con todo. Yo me pongo en marcha, ya me alcanzars ms adelante, le dice a modo de despedida. Sale y se encuentra con una noche clara y apacible. Siente en su cara el glido aliento del firmamento.



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Sobre este Blog
Blog creado por Nanga Parbat el 11/11/2015

Si os interesa la vida de Hermann Buhl, vencedor del Nanga Parbat y del Broad Peak, uno de los ms grandes alpinistas de todos los tiempos, ste es vuestro sitio. Este blog est dedicado a l con la intencin de ofreceros no slo una crnica novedosa de sus legendarias ascensiones, sino tambin una perspectiva del montaismo que quiz para muchos sea desconocida: la de su familia. Qu siente una esposa y madre cuando sabe que la vida de su marido pende de una cuerda? Cmo soporta la familia el vaco que queda tras una tragedia? Os ofrezco aqu el testimonio directo de la hija mayor de Hermann Buhl, a la que conozco personalmente. Que disfrutis.


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