Atencin

Las montaas como pretexto

     

, 17:31

REMANDO EN LAPONIA

Publicado por Snaefells  |  0 comentarios


Kungsleden ("camino del Rey"), Laponia sueca. Ms all del paralelo 6633N (Crculo Polar rtico)

Ahora que la nieve se retira de las montaas y ya no es posible bajar esquiando hasta el mar en los Alpes de Lyngen, ahora que en la tundra rtica encharcada por el deshielo empiezan a pastar de nuevo los renos es el momento de pensar en caminar ms all del crculo polar o de recordar cundo se hizo.


El recorrido desde Abisko hasta Vakkotavare es uno de las mejores caminatas del rtico. Ms de cien kilmetros de norte a sur, desde el lago Tornetrsk hasta el Akkajaure, en busca de un sol menos mortecino que el que durante todo el da, en verano, va lamiendo el horizonte circular incluso a medianoche. Podramos seguir an durante cuatrocientos kilmetros este antiguo camino de los mineros del rtico pero, como muestra, la zona norte es la ms representativa y una semana suficiente.
Los refugios son acogedores, sus guardas serviciales, los edredones nrdicos de pluma, la cocina equipada y con gas, hay sauna en todos ellos autnticos chalets pero no dan comidas que hay que cargar en una buena mochila para varios das, ni tienen agua corriente que habr que acarrear en cubos desde el lago. Pese a esto, siempre caros.
El da a da consiste en un cmodo caminar por los senderos de la tundra, perfectamente sealizados y con pocos desniveles de no ms de 500 metros diarios; a no ser que queramos coronar el Kebnekaise, el techo de Suecia, que nos queda a mano.
En verano -fuera de esta estacin la noche polar y la nieve hacen que la empresa sea de una envergadura ms all de la simple caminata- el terreno est frecuentemente encharcado porque el deshielo superficial no drena debido al permafrost, el subsuelo que permanece siempre helado. Pero esto no ser un problema porque kilmetros de pasarelas de madera recorren los hmedos y amplsimos valles en U labrados por los glaciares cuaternarios. Estos, muy reducidos hoy, an sobreviven en cualquier colina de los alrededores. Los ros que bajan caudalosos de su deshielo no habr que vadearlos como es habitual en el rtico, porque numerosos puentes colgantes los salvan con un simple bamboleo.
Lo dicho, no hay ms que poner un pie delante del otro, un da despus del anterior y disfrutar de un paisaje digno de la Tierra Media de Tolkien.

El Kebnekaise, queda cerca de la ruta y puede ascenderse sin problemas en una larga jornada porque, a pesar de sus modestos 2103 m, sobresale 1700 sobre los valles circundantes. Un pequeo gigante acorazado de hielos que exigir un esfuerzo extra que bien merece la pena.
Algunos poblados de nativos samis cogen de paso (mejor llamarlos as que lapones, que equivale a brbaros y es trmino despectivo), pero rehuyen a los curiosos que se acercan como a un zoo metindose en sus casas y cerrando las ventanas. No lo entienden, al fin y al cabo no usan trajes de colores y en el garaje tienen una moto de nieve y no un trineo.
Deberamos toparnos con ms renos pero no; y son huidizos y pequeos. Eso s, muchos mosquitos como renos. Sobre todo cuando se desciende de las tierras altas y se cruzan los bosquetes de abedules raquticos que crecen en las orillas de los lagos.
Algunos de stos son gigantescos y rellenan largusimas cubetas de decenas de kilmetros excavadas hace milenios por las lenguas de glaciares desaparecidos. Si estn en el sentido de la marcha, como el Alesjaure, se bordean durante horas y el nico problema que plantean se soluciona con una mosquitera envolviendo la cabeza. Pero si estn de travs, como el Teusajaure, el rodeo es imposible y no queda otra opcin que cruzarlos.
Como esto es Suecia y todo est civilizadamente previsto, siempre encontraremos barcas de remos disponibles en la orilla; y no una ni dos, sino tres o ms.
Al menos tres, porque es la nica forma de que puedan usarse en un sentido o en otro por los que van o vienen. Su uso es libre, sencillo e ingenioso pero, sea como sea, al terminar de cruzar el lago ha de quedar alguna barca en ambas orillas para que nadie que venga despus se quede atascado.

Estas son las posibilidades a afrontar:

Una: Si al llegar, en nuestra orilla hay dos barcas, la tercera estar al otro lado. Estamos de suerte. Bastar coger una de ellas y remar ms de lo que parece hasta la orilla opuesta.

Dos: Quiz esta circunstancia favorable ya haya sido aprovechada por alguien y en nuestra orilla no quede ms que una barca. Poca suerte entonces. Pues s, habr que hacer tres viajes. Ida y luego regreso remolcando otra barca que definitivamente quedar en nuestra orilla cuando crucemos definitivamente.

Tres: Pero puede ser peor y darse el caso de que al llegar al lago comprobemos con estupor que todas las barcas estn en la otra orilla. Entonces es que el que iba por delante era idiota o hideputa.

Paciencia. A lo largo del da, o un da de estos, alguien cruzar hacia nosotros con la barca salvadora. l se encontr con la posibilidad Cuatro: todas las barcas en su lado.







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Blog creado por Snaefells el 21/04/2015

Para quienes estn un poco cansados de tanta fotografa y resea tcnica.


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