Atencin

Las montaas como pretexto

     

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TINMAL, UNA MEZQUITA EN LAS MONTAAS

Publicado por Snaefells  |  0 comentarios


Al volver del volcn Siroua que preside las tierras del azafrn del Anti Atlas, o de las dunas del erg Chigaga en el Shara de verdad, hay que cruzar de nuevo el Alto Atlas de vuelta a Marrakech. Lo habitual es hacerlo como a la ida, desde Ouarzazate por el paso de Tizi-n-Tichka, pero no es lo mejor.
Ms al sur, desde Taliouine, una carretera remonta el Tizi-n-Test para caer luego al valle del Nffis. Vale la pena el rodeo aunque solo sea por visitar la mezquita de Tinmal; (o Tinmel, que el sonido de las vocales en rabe siempre es problemtico para un occidental).


En las mezquitas marroques, como en casi todo el mundo islmico, est prohibida la entrada a los infieles. Una lstima. Sera fcil soslayar este inconveniente y convertirse porque slo se requiere recitar la profesin de f: "Al es Dios, y Mahoma". Luego descalzarse y para adentro. Pero sera frvolo y adems peligroso porque la entrada a esta religin es as de sencilla pero la vuelta atrs, la apostasa, puede castigarse con la muerte y en los tiempos que corren mejor no bromear.
La excepcin es la nueva mezquita de Hassan II en Casablanca, que est abierta al turismo de masas porque los creyentes piadosos son pocos para admirar la obra faranica del anterior soberano.
Y tambin la mezquita de Tinmal que, al no estar en uso, es accesible a cualquiera y, afortunadamente para quin se deja caer por all, suele ser casi nadie.

De este valle recndito en la vertiente norte del Atlas surgi en el medievo el movimiento integrista almohade que en poco tiempo control todo el Magreb hasta entonces en manos de los almorvides. Luego entr en Al-Andalus all por el siglo XII y fren en seco la Reconquista. Este imperio bereber levant las mezquitas de la Kutubya en Marrakech y de Hassan en Rabat. Y la de Sevilla, de la que slo queda el minarete de la Giralda convertido hoy en campanario de su catedral. Todas estas construcciones se inspiraron en la pequea mezquita de Tinmal.

El fundador de la dinasta almohade, Mohamed Ibn Tumart, bereber natural del valle, despus de un largo viaje por oriente, fund en Tinmal una medersa o escuela cornica donde predicar el rigor de su doctrina. Su sucesor, Abd al Moumen, tras arrebatar Marrakech a los almorvides, levant la mezquita en el ao 1153 y la convirti en lugar santo.

Pero la historia se repite cada poco y los almohades, como ellos hicieran con sus antecesores, fueron desplazados en el siglo XIII por otro grupo tribal bereber, los benimerines, y Tinmal fue saqueada. Desde entonces cay en las ruina y qued en el olvido. Una ruina que en los aos noventa del pasado siglo resultaba casi irrecuperable cuando se puso en marcha in extremis el proyecto de restauracin de su mequita.
Hoy se descubre desde la carretera que baja del puerto, modesta pero imponente, asentada en alto sobre una repisa de la ladera de la montaa, sobrevolando los campos de cebada y los almendros de la ribera del Nffis.

Construida en barro, como es habitual todava hoy en los valles de la cordillera, muestra en sus muros exteriores de tapial la despreocupacin por "lo bien terminado" y no disimula el irregular pespunte de agujeros donde sujetaban los albailes el encofrado de madera.
Las almenas apiramidadas, que devuelven la regularidad al conjunto, recorren todo el permetro del recinto religioso a modo de remate de muralla; en las esquinas del muro de la quibla sendos torreones.
Este muro principal, se sita siempre al este mirando hacia La Meca, marcando la orientacin de los fieles en la oracin. En su centro alberga el minarete, lo que es inusual porque lo normal sera encontrarlo a los pies, adosado al pario. Hecho en piedra, hoy est desmochado y slo conserva tres pisos, de los seis que al menos debi tener. Se echa en falta el brillo dorado de las bolas del yamur sobre su bovedilla gallonada.

Entrar en la mezquita es posible pero precisar de la autorizacin del guardin. Tres puertas realzadas en el lado norte y otras tantas en el sur permitan el rpido acceso de los fieles a la sala de oraciones cinco veces al da. El modesto patio de las abluciones no conserva la preceptiva fuente.
La sala de oraciones tiene nueve naves longitudinales y una transversal junto a la quibla. Salvo en sta, la techumbre original de madera ricamente artesonada ha desaparecido quedando el interior desnudo como las ruinas de un incendio. Recios pilares de ladrillo las separan sin concesiones, y sobre ellos vuelan elegantes los arcos de herradura apuntados como almendras.
Se echa de menos la recogida penumbra y el frescor de otras salas de oracin alfombradas ahora que el sol canicular nos castiga el cogote.
Puede uno, sin embargo, refugiarse en la sombra de la nave de la quibla y, cuando el ojo se acostumbre, admirar los ricos arcos de mocrabes, las columnas corintias como cactus, las laceras estrelladas en yeso, las bvedas como firmamentos en miniatura y las puertas originales en madera de olivo apiladas en un rincn como para hacer lea. Y en el centro el mihrab, el nicho vaco hacia el que se dirigiran las oraciones a modo de puerta mgica a la ciudad santa de La Meca.

Es todo. El conjunto transmite, como sucede en toda la arquitectura del mundo islmico, una extraa mezcla del gusto ms exquisito y el ms despreocupado abandono.
Siempre hace calor y hay polvo en Tinmal. Refresca algo al caer la noche cuando la vieja mezquita se techa con todas las estrellas del firmamento del Atlas. Pero entonces slo la pueden recorrer los gatos.



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Blog creado por Snaefells el 21/04/2015

Para quienes estn un poco cansados de tanta fotografa y resea tcnica.


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