Atencin

Hector Sanmiguel

     

, 20:21

Un pijama largo

Publicado por Hector Sanmiguel  |  0 comentarios


Bombas, refugiados. Cajeros automticos. Juicios, corrupcin, elecciones electorales. Tipos vestidos en lycra multicolor sudan y extenan sus cuerpos en mitad de una ciudad increblemente verde, incrustada en mitad del desierto con motivo del campeonato mundial de ciclismo. En un evento pattico y sumamente rentable. La globalizacin del deporte es una necesidad para cualquier disciplina que se precie, de hecho, ciclistas de piel negra pedalean exactamente con la misma fuerza y tcnica rodadora que lechosos y fornidos nrdicos, mientras una mujer vestida con un oscuro velo entrega los trofeos a los victoriosos con los brazos an en alto, mientras los espectadores de medio mundo se llevan las manos a la cabeza. Globalizacin es una palabra con muchas letras que da gusto escribir sobre un papel perfectamente blanco y con un cheque multimillonario cargado de petro-dlares con la firma an caliente.

Sin embargo, parece que las competiciones ms importantes se disputen en pases musulmanes, con corredores africanos y asiticos le quita algo de prestigio a un deporte tan pico y occidental como el ciclismo, donde subirse a un cacharro de 6.000 euros no es asequible para casi nadie. Yo estoy con todos esos ciclistas paquistanes, eritreos, indios o zimbabuenses que se dejan la vida en quedar el penltimo en vez del ltimo, por entrar en una fuga, por hacerse con unas ruedas aerodinmicas con perfil de carbono y una "cabra" para no desentonar ante la cmara de televisin internacional sobre la rampa de salida en la contrarreloj, por tratar de emular a un Abebe Bikila en 1960, ganando el maratn olmpico descalzo; con todos aquellos que han decidido y han apostado por que en Pakistn tambin se puede ser ciclista, porque tambin se puede hacer ciclismo. Con esa familia qatar que sin entender nada de los que est pasando en la puerta de su casa ve a unas personas dar vueltas y vueltas a travs de palmeras y jardines de ensueo, con la sombra de algunos de los rascacielos ms grandes del planeta, sobre el terreno construido artificialmente por encima del mar del golfo prsico.

Le ocurrir lo mismo a las carreras por montaa? Cada vez ms vemos corredores "no habituales" en estos rodeos, nepales, etopes, marroques, peruanos Disputando los primeros puestos Cundo veremos un campeonato del mundo en India, Kenia o Bahrin? Tambin daremos vueltas y vueltas a un circuito sin sentido con tal de "globalizar" el deporte? Destruiremos el sentido de nuestro deporte dando vueltas a una roca del desierto en uno de los pases ms pujantes del mundo? O realmente conseguiremos trasladar la esencia de nuestro deporte a la mayor parte de los pases y culturas del mundo, manteniendo su tica, sus reglas no escritas y su pasin, haciendo de veras partcipes a los pases y las personas, integrando en igualdad de condiciones a un joven en frica, Asia, Amrica o Europa? Por suerte, y de momento, las montaas no crecen en todos lados.



El despertador suena con pjaros y una cascada multicolor de fondo. Lo dejo actuar, que respire. Siempre apagado repentinamente, sta vez dejo que me muestre todo su potencial. Subo la persiana y abro la ventana despacio que se queja con algunos chirridos sonoros, quienes rebotan en el patio comunal. Las ventanas de varios vecinos ya estn abiertas, y sus luces encendidas. Coloco el caf en la cafetera y espero a que empiece a brotar abruptamente, su olor invade la casa mientras vuelco sobre la taza una cucharada de azcar y la llevo hasta la mesa colocada junto a la ventana. Mi pijama es largo y sumamente cmodo, el contacto contra el silln aterciopelado provoca en m un xtasis de comodidad y adormecimiento. Abro el libro por donde lo dej ayer por la noche, sin prisa, sin tener que ir a ningn lado. El obrero sube por ensima vez al desvn del bloque de pisos, su mquina arrasa con la pintura vieja y provoca la primera oleada de quejas vecinales, el ruido de obra nunca ha sido bien recibido por grandes cantidades de gente apilada una encima de la otra, an teniendo una protectora hilera de ladrillos de por medio.

A las dos de la tarde el obrero cesa sus labores de asalariado lleno de pintura blanca y baja al bar de la esquina, junto al puticlub, a tomar una cerveza y un buen pincho de tortilla de patata con una croqueta de jamn deliciosamente descongelada. El olor a fritanga asciende por el patio de luces hasta trepar por mi ventana y doblar las hojas de mi libro con una humedad repleta de aceite. Friego los platos por segunda vez, meo, subo la persiana, me siento a leer He subido las persianas? Enciendo la televisin, apago la televisin. Miro al fondo de las vistas que se cuelan entre los tejados, veo el monte, repleto de pinos y sendas. Llueve. Estoy cansado me repito varias veces mientras me ato las zapatillas. Me las quito. Me pongo el pijama. Abro nuevamente el libro.

Cuando deja de llover apago el cerebro y sus lecciones para vestirme en lycra de colores chillones, sin calzoncillos como buen ciclista, y salgo a recorrer las carreteras con ms bosque y menos viento posible que encuentro al sur de Burgos. Como pedalear en solitario me produce un sopor incmodo quedo con algunos amigos ciclistas que me llevan a rueda desde el tercer kilmetro. Noto que el viento me azota siempre, an yendo perfectamente cubierto de compaeros Pero por dnde me entra el aire? Voy pinchado? Aparco violentamente la bicicleta y en un acto heroico consigo quitarme la lycra pegada a las piernas como un papel de magdalena. No comprendo el placer obtenido transcurriendo entre pueblos castizos, vias y seoras lentas que caminan descuidadas en carreteras azotadas continuamente por un viento que siempre rota en el momento preciso para azotarte de cara. Sin querer pisar un gimnasio y la peor mquina no est bajo techo.


Saco a pasear a unos gatos que no son mos y riego unas plantas que tampoco me pertenecen. Una vida de naufragios no deja tiempo para hacer crecer seres vivos cerca de uno. Hora y media despus de buscar a unos gatos huidizos por toda la ciudad me siento nuevamente en mi cmodo silln forrado por una manta y abro de nuevo el libro por donde lo dej a medioda. Las rias de las seoras a su progenie trepan hasta mi ventana. Miro al fondo y se ve el atardecer por detrs del monte. Enciendo la televisin, la apago He bajado las persianas?



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Sobre este Blog
Blog creado por Hector Sanmiguel el 15/06/2014

http://hectorsanmiguel.wordpress.com Correr por las montaas como poesa. Cuando una imagen ya no vale ms que mil palabras La estupidez de las cimas slo superada por la estupidez de los valles.


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